De los escritores más mencionados
actualmente en Colombia se puede reconocer al antioqueño Hector Abad Faciolince,
uno de los literatos y periodistas colombianos tal vez más queridos por los
jóvenes y personas , y se dio a conocer aún más por el libro que escribió en conmemoración a la memoria de
su amado padre, “El Olvido que seremos” libro que relata su vida en familia, la
vida de un hogar colombiano hace más de 50 años, tal vez esta es la obra más
recordada y mencionada de este literato, donde no solamente relata la historia de su vida sino lleva a los lectores
a recordar una época de Colombia donde muchos se vieron involucrados, la época
de la violencia de un país, cerca de los años del Gaitanismo, tiempos donde niños, personas, familias perdían a sus seres
queridos a causa de la guerra, asesinatos… a lo mejor sin motivos, o por mucho
hombres tener claro y ser firmes en sus ideales y pensamientos; pero ¿qué hizo
que Hector Abad escribiera un libro como
este? El novelista siempre alude a los recuerdos de su vida pero
especialmente el de un padre que para él
fue excelente, el mejor, un hombre que sabía corregir y amar a sus hijos, un
médico que respetaba sus cultos y que apoyaba las ideas de sus hijos y de sus
estudiantes, pues aparte de ser padre, era médico y profesor, un gran padre en
todo el sentido de la palabra, describiendo
todo esto en su historia, y mostrando a su papá como su súper héroe,
contando como su padre fue asesinado y
del cual, al parecer, nunca hubo justicia por este crimen, manifestando también
en este, como en otros libros, la realidad en la que todavía está involucrada un país, desde aquellos
tiempos de violencia, desde el asesinato de Gaitán.
La realidad colombiana tal y cómo
es, algo que también describe en otros libros, compendios como “Palabras sueltas”, novelas,
columnas de opinión, (la más reconocida, una que escribe semanalmente en una revista
del país) donde da el análisis de cómo
ve él a su manera a una Colombia que se desangra desde hace muchos años, desde antes
del vil asesinato de la persona, como el mismo reconoce, más importante en su
vida, su papá.
Leer a Hector Abad Faciolince es
estar en de acuerdo o en desacuerdo con sus palabras, con sus frases u oraciones.
El mismo confirma, en muchas de sus conferencias, que sabe no es de agrado para muchos colombianos pues
todo parece que muchas personas no están de acuerdo con lo que él escribe o
refleja en lo que dice su pluma, a lo mejor los jóvenes si se sienten identificados
con sus comentarios y sus escritos pero muchas otras personas criticarán sus
obras y columnas porque dice abiertamente la situación de lo que ve en Colombia, la pregunta es ¿Será qué Colombia se
ve así como la ve este escritor colombiano? Hay que reconocerle que muchos
escritos muestran esa dura realidad, a veces en palabras jocosas, que hacen reír al lector
pero que lo ponen a analizar y ver los escenarios que está el país en cuestión
de violencia y justicia, como los crímenes, al parecer, quedan impugnes para
los fiscales, la justicia y las leyes colombianas, como matar a un ser humano
en esta nación vale poco, así como escasamente se hizo justicia por el asesinato de su padre
y de muchas otras personas que murieron sin justa causa, inocentemente en
diferentes departamentos de Colombia, como muchos pobladores de esta nación también han tenido que huir, no
de sus ciudades, sino del país, a causa de amenazas a sus vidas y sus familias,
algo que se puede comparar con la realidad actual y que poco cambia, la realidad
de la justicia colombiana y la cual a él como periodista y escritor le ha
tocado padecer, refugiarse en otro país ajeno, aislarse de Colombia, de su
familia, de sus costumbres, de sus labores por las amenazas a su ser, a las
cuales ha sido sometido por hablar solo con la verdad, por seguir el ejemplo de
su padre, respetando así y dando a conocer sus ideales y pensamientos, por ser
un periodista y escritor de la talla de muchos grandes de la pluma que tienen
ética al hacer de la escritura y el periodismo un ejercicio donde solo se diga
la verdad de la cosas, de las investigaciones, de lo que se ve, se escucha en
aquellos lugares donde hay que estar. Un país donde hay que tener miedo para no
caer en la violencia, donde hay que esconderse y no decir la verdad ni tener la
libertad de expresar lo que es, lo que se siente, lo que se ve para no ser
amenazado y en el peor de los casos asesinados por personas que nunca van a
pagar por el crimen de haberle quitado la vida a otro compatriota o que si
pagan por estos hechos sus penas serán más cortas que el dolor que llevarán
siempre los familiares de una persona que ha perdido a un ser querido a causa
de la violencia.
Solo con la verdad muchas
personas podrán seguir escribiendo aquellas bonitas vivencias que puede tener
un niño y un ser humano en Colombia y no
ser un niño, joven más que pierde a su padre a causa de la guerra. Solo con la
verdadera escritura el país puede dejar de llorar a sus ciudadanos y cambiar de
su entorno palabras como violencia, atracos, amenazas, miedo… por palabras de
paz, tranquilidad, amor, amistad, alegría, serenidad…

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