viernes, 1 de mayo de 2015

MÁS QUE UN ESCRITOR.



De los escritores más mencionados actualmente en Colombia se puede reconocer al antioqueño Hector Abad Faciolince, uno de los literatos y periodistas colombianos tal vez más queridos por los jóvenes y personas , y se dio a conocer aún más por el libro  que escribió en conmemoración a la memoria de su amado padre, “El Olvido que seremos” libro que relata su vida en familia, la vida de un hogar colombiano hace más de 50 años, tal vez esta es la obra más recordada y mencionada de este literato, donde no solamente relata la  historia de su vida sino lleva a los lectores a recordar una época de Colombia donde muchos se vieron involucrados, la época de la violencia de un país, cerca de los años del Gaitanismo, tiempos donde  niños, personas, familias perdían a sus seres queridos a causa de la guerra, asesinatos… a lo mejor sin motivos, o por mucho hombres tener claro y ser firmes en sus ideales y pensamientos; pero ¿qué hizo que  Hector Abad escribiera un libro como este? El novelista siempre alude a los recuerdos de su vida pero especialmente  el de un padre que para él fue excelente, el mejor, un hombre que sabía corregir y amar a sus hijos, un médico que respetaba sus cultos y que apoyaba las ideas de sus hijos y de sus estudiantes, pues aparte de ser padre, era médico y profesor, un gran padre en todo el sentido de la palabra, describiendo  todo esto en su historia, y mostrando a su papá como su súper héroe, contando como su padre  fue asesinado y del cual, al parecer, nunca hubo justicia por este crimen, manifestando también en este, como en otros libros, la realidad en la que todavía  está involucrada un país, desde aquellos tiempos de violencia, desde el asesinato de Gaitán.
La realidad colombiana tal y cómo es, algo que también describe en otros libros,  compendios como “Palabras sueltas”, novelas, columnas de opinión, (la más reconocida, una que escribe semanalmente en una revista del país) donde da  el análisis de cómo ve él a su manera a una Colombia que se desangra desde hace muchos años, desde antes del vil asesinato de la persona, como el mismo reconoce, más importante en su vida, su papá.
Leer a Hector Abad Faciolince es estar en de acuerdo o en desacuerdo con sus palabras, con sus frases u oraciones. El mismo confirma, en muchas de sus conferencias, que sabe  no es de agrado para muchos colombianos pues todo parece que muchas personas no están de acuerdo con lo que él escribe o refleja en lo que dice  su pluma,  a lo mejor los jóvenes si se sienten identificados con sus comentarios y sus escritos pero muchas otras personas criticarán sus obras y columnas porque dice abiertamente la situación de lo que ve en  Colombia, la pregunta es ¿Será qué Colombia se ve así como la ve este escritor colombiano? Hay que reconocerle que muchos escritos muestran esa dura realidad, a veces  en palabras jocosas, que hacen reír al lector pero que lo ponen a analizar y ver los escenarios que está el país en cuestión de violencia y justicia, como los crímenes, al parecer, quedan impugnes para los fiscales, la justicia y las leyes colombianas, como matar a un ser humano en esta nación vale poco, así como escasamente  se hizo justicia por el asesinato de su padre y de muchas otras personas que murieron sin justa causa, inocentemente en diferentes departamentos de Colombia, como muchos pobladores  de esta nación también han tenido que huir, no de sus ciudades, sino del país, a causa de amenazas a sus vidas y sus familias, algo que se puede comparar con la realidad actual y que poco cambia, la realidad de la justicia colombiana y la cual a él como periodista y escritor le ha tocado padecer, refugiarse en otro país ajeno, aislarse de Colombia, de su familia, de sus costumbres, de sus labores por las amenazas a su ser, a las cuales ha sido sometido por hablar solo con la verdad, por seguir el ejemplo de su padre, respetando así y dando a conocer sus ideales y pensamientos, por ser un periodista y escritor de la talla de muchos grandes de la pluma que tienen ética al hacer de la escritura y el periodismo un ejercicio donde solo se diga la verdad de la cosas, de las investigaciones, de lo que se ve, se escucha en aquellos lugares donde hay que estar. Un país donde hay que tener miedo para no caer en la violencia, donde hay que esconderse y no decir la verdad ni tener la libertad de expresar lo que es, lo que se siente, lo que se ve para no ser amenazado y en el peor de los casos asesinados por personas que nunca van a pagar por el crimen de haberle quitado la vida a otro compatriota o que si pagan por estos hechos sus penas serán más cortas que el dolor que llevarán siempre los familiares de una persona que ha perdido a un ser querido a causa de la violencia.
¿Merece Colombia tener escritores con ética, de esta talla, que digan la verdad solo la verdad, que le habrá los ojos a sus lectores sobre la realidad del país? O ¿merece este país seguir teniendo personas escondidas con la verdad por miedo a defender un derecho de todo colombiano, la libre expresión? Solo  los grandes escritores pueden escribir con pluma, no por emociones, sino por lo que ven, oyen y sienten, la realidad de lo que sucede en la sociedad que los rodea, solo grandes periodistas pueden ver y decir verdaderamente lo que sucede en el país, solo la libre expresión a lo mejor permitirá que crímenes crueles como el asesinato de un ser querido o la amenaza a un colombiano, puedan ser denunciados y tener la esperanza de que un país habrá los ojos y le exija a sus gobernantes unas verdaderas leyes que hagan justicia.

Solo con la verdad muchas personas podrán seguir escribiendo aquellas bonitas vivencias que puede tener un niño y un ser humano en Colombia y  no ser un niño, joven más que pierde a su padre a causa de la guerra. Solo con la verdadera escritura el país puede dejar de llorar a sus ciudadanos y cambiar de su entorno palabras como violencia, atracos, amenazas, miedo… por palabras de paz, tranquilidad, amor, amistad, alegría, serenidad…




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