jueves, 6 de agosto de 2015

UN RECUERDO QUE TRAE VIDA


Recordar es vivir y lo bonito de vivir, aunque a veces duela, es recordar aquellas personas que ya no están pero su recuerdo trae vida a la existencia terrenal. Personas que a pesar del transcurrir de los años de su ausencia no se olvidan, marcan la vida de todos aquellos que la conocieron, familiares y amigos, por los valores y cualidades que tuvieron en vida, por el amor y el respecto, las obras sociales, los consejos que dieron a aquellos que la rodeaban.

Mujeres de carácter pero de mucho amor a Dios y a su prójimo, de carisma para ser madre adoptiva, hermana, tía, maestra, amiga y en sí tener un amor fraternal hacía su prójimo. Esa era Hena María Díaz Ardila, una mujer de paz, que se preocupaba por todas aquellas personas que la rodeaban,  amaba a su familia, a sus hermanos, a sus sobrinos pero muy especialmente a Dios  y a su prójimo “Hena María nació, creció y murió en suave olor de santidad, era una mujer de paz” así lo afirma su hermano  Ulpiano Díaz  que en estos 10 años de ausencia la recuerda diariamente, pues era ella la que unía a la familia y diariamente estaba pendiente de  todos sus hermanos, además le gustaban hacer obras sociales y  ayudar al más necesitado “una mujer que siempre estuvo pendiente del menesteroso, del pobre, buscaba una teja, unos ladrillos para ayudar a las personas que tenían necesidad” la recuerda  su hermano como una de sus virtudes como mujer, obediente a la palabra de Dios,   a lo que complementa una de sus hermanas que manifiesta que a pesar de que Hena Diaz era menor que ella, fue como una madre pues siempre estaba pendiente de todos sus hermanos, de Ulpiano, Herlinda, Carmen, Edith “ mi hermana Hena era como una joya preciosa, para mí, como hermana,  era todo, yo le comunicaba cosas a ella como si fuera una mamá siendo ella menor” dijo Edith Diaz, una de sus hermanas que dice que manifiesta que siempre se preocupaba por el prójimo al igual que por su familia.

Nacida en Pinillo, una isla cerca de Mompox en el departamento de Bolivar, Hena Maria Diaz Ardila llegó a Barrancabermeja en el año de 1956 a ejercer la bella profesión de maestra en las escuelas de Ecopetrol, que en ese entonces pertenecían al Vicariato. Fueron alrededor de 35 años los cuales  dedicó a la educación no solo en los colegios de la ciudad sino en la educación a sus tres hijas adoptivas, sobrinos y sobrinas y de aquellas personas que se acercaban a ella para pedir un buen consejo. Además de eso su vida se caracterizó por el servicio al prójimo pues le dolía ver a una persona padeciendo de hambre o sin  un techo para dormir.­­­ “Recuerdo que mi tía se iba por los barrios más necesitados y conseguía recursos para mejorar la calidad de vida de las personas más necesitadas construyendo sus casas, ayudaba con mercados para los más pobres, era muy generosa” dijo su sobrina Bety Larios al respecto de su tía. Oscar Larios también fue uno de sus sobrinos, hoy a 10 años de su fallecimiento recuerda como era su tía Hena, sus enseñanzas para la vida, él,  sus sobrinos y sus hijas adoptivas, ese gran amor y devoción que la caracterizaba y promulgaba a los que la rodeaban, especialmente por ayudar al necesitado pues la tía Hena no le daba pena pedirle a la gente que tenía o sacar de su propio dinero  para ayudar  al más necesitado “La tía Hena, nos enseñó  el respeto y los valores, su humildad se reflejó en aquel gran número de personas, sin diferencia de estrato ni de apellido y nivel de estudio, que fueron bienvenidas en su casa.  Para ella era más importante reunirse con el necesitado que andar en reuniones sociales de las que hoy en día proliferan. Recuerdo aquellos bultos de cemento que un día me pidió para ayudarle a construir la casa a una de esas personas que con tanto amor ayudó” recuerda y manifiesta su sobrino Oscar Larios.


Otra de las cosas que sus familiares recuerdan en estos 10 años de ausencia es su elegancia e impecable vestir pues Hena Diaz era una mujer que se preocupó mucho por el bienestar y cuidados de sus padres,  hermanos y cuando faltaron sus padres buscó que se mantuviera la unión de la familia, hermanos y sobrinos “Era una mujer muy estricta, muy disciplinada, muy organizada, ayudó mucho a sus sobrinos, a mis hermanos y primos, fue mi educadora, me corregía con amor, me enseñó que yo era una mujer y debía tener glamur y elegancia, además era una mujer muy espiritual, muy de la iglesia católica, seguidora de la palabra de Dios, una mujer ejemplo para mi vida” recuerda Bety Larios , que manifiesta que Hena Maria Diaz Ardila más que una tía fue una maestra de su vida.
Y no solo a su familia nuclear, padres, hermanos, hijas adoptivas,  sobrinos, sino a sus primos a los cuales ayudo mucho en su vida y con su muerte dejo también  recuerdos en los corazones de las personas que le dio su mano, “son muchos años de su ausencia y recordarla es traer buenos recuerdos a la vida, los momentos compartidos alrededor de ella, la casa de Hena María siempre estaban abiertas para todas aquellas personas que lo necesitaban, fue mi prima y se convirtió en mi hermana pues amaba a mis hijos y siempre había espacio en su casa para ellos y para mi ” así lo expresó Fé María Palomino, prima hermana de ella.


En este mes de octubre se cumplen 10 años de su ausencia terrenal,  sus hermanos, sobrinos, hijas adoptivas, familiares y amigos extrañan, y aún, se puede decir, lloran  su ausencia,  muy especialmente aquel hermano que nació el mismo día que ella pues eran  mellos, es por eso que él aun recordando a esa hermana que siempre buscaba la unión y estaba pendiente de todos, junto a otras personas que la amaron por su valor como gran mujer y ser humano, este 4 de octubre de 2013 se levantarán pensando estás palabras “Es viernes 4 de octubre de 2013, día en que se cumplen 10 años del fallecimiento de Hena María Díaz Ardila, un aniversario luctuoso que llena de dolor y tristeza a toda la familia, fecha en que nuestra querida hermana, madre, tía, prima, maestra y amiga partió de esta vida a la eternidad y gracias a su buen comportamiento en la tierra¸ goza en el cielo las glorias que tiene reservado Dios para las almas justa, sabemos que desde ese hermoso lugar intercede por todos sus seres queridos que todavía tenemos el privilegio de la vida”.




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