Recordar es vivir y lo bonito de
vivir, aunque a veces duela, es recordar aquellas personas que ya no están pero
su recuerdo trae vida a la existencia terrenal. Personas que a pesar del
transcurrir de los años de su ausencia no se olvidan, marcan la vida de todos
aquellos que la conocieron, familiares y amigos, por los valores y cualidades
que tuvieron en vida, por el amor y el respecto, las obras sociales, los
consejos que dieron a aquellos que la rodeaban.
Mujeres de carácter pero de mucho
amor a Dios y a su prójimo, de carisma para ser madre adoptiva, hermana, tía,
maestra, amiga y en sí tener un amor fraternal hacía su prójimo. Esa era Hena
María Díaz Ardila, una mujer de paz, que se preocupaba por todas aquellas
personas que la rodeaban, amaba a su
familia, a sus hermanos, a sus sobrinos pero muy especialmente a Dios y a su prójimo “Hena María nació, creció y murió
en suave olor de santidad, era una mujer de paz” así lo afirma su hermano Ulpiano Díaz
que en estos 10 años de ausencia la recuerda diariamente, pues era ella
la que unía a la familia y diariamente estaba pendiente de todos sus hermanos, además le gustaban hacer
obras sociales y ayudar al más
necesitado “una mujer que siempre estuvo pendiente del menesteroso, del pobre,
buscaba una teja, unos ladrillos para ayudar a las personas que tenían
necesidad” la recuerda su hermano como una
de sus virtudes como mujer, obediente a la palabra de Dios, a lo que complementa una de sus hermanas que
manifiesta que a pesar de que Hena Diaz era menor que ella, fue como una madre
pues siempre estaba pendiente de todos sus hermanos, de Ulpiano, Herlinda,
Carmen, Edith “ mi hermana Hena era como una joya preciosa, para mí, como
hermana, era todo, yo le comunicaba
cosas a ella como si fuera una mamá siendo ella menor” dijo Edith Diaz, una de
sus hermanas que dice que manifiesta que siempre se preocupaba por el prójimo
al igual que por su familia.
Nacida en Pinillo, una isla cerca
de Mompox en el departamento de Bolivar, Hena Maria Diaz Ardila llegó a
Barrancabermeja en el año de 1956 a ejercer la bella profesión de maestra en
las escuelas de Ecopetrol, que en ese entonces pertenecían al Vicariato. Fueron
alrededor de 35 años los cuales dedicó a
la educación no solo en los colegios de la ciudad sino en la educación a sus tres
hijas adoptivas, sobrinos y sobrinas y de aquellas personas que se acercaban a
ella para pedir un buen consejo. Además de eso su vida se caracterizó por el
servicio al prójimo pues le dolía ver a una persona padeciendo de hambre o sin un techo para dormir. “Recuerdo que mi tía
se iba por los barrios más necesitados y conseguía recursos para mejorar la
calidad de vida de las personas más necesitadas construyendo sus casas, ayudaba
con mercados para los más pobres, era muy generosa” dijo su sobrina Bety Larios
al respecto de su tía. Oscar Larios también fue uno de sus sobrinos, hoy a 10
años de su fallecimiento recuerda como era su tía Hena, sus enseñanzas para la
vida, él, sus sobrinos y sus hijas
adoptivas, ese gran amor y devoción que la caracterizaba y promulgaba a los que
la rodeaban, especialmente por ayudar al necesitado pues la tía Hena no le daba
pena pedirle a la gente que tenía o sacar de su propio dinero para ayudar
al más necesitado “La tía Hena, nos enseñó el respeto
y los valores, su humildad se reflejó en aquel gran número de personas, sin
diferencia de estrato ni de apellido y nivel de estudio, que fueron bienvenidas
en su casa. Para ella era más importante reunirse con el necesitado que
andar en reuniones sociales de las que hoy en día proliferan. Recuerdo aquellos
bultos de cemento que un día me pidió para ayudarle a construir la casa a una
de esas personas que con tanto amor ayudó” recuerda y manifiesta su sobrino
Oscar Larios.
Otra de las cosas que sus
familiares recuerdan en estos 10 años de ausencia es su elegancia e impecable
vestir pues Hena Diaz era una mujer que se preocupó mucho por el bienestar y
cuidados de sus padres, hermanos y
cuando faltaron sus padres buscó que se mantuviera la unión de la familia, hermanos
y sobrinos “Era una mujer muy estricta, muy disciplinada, muy organizada, ayudó
mucho a sus sobrinos, a mis hermanos y primos, fue mi educadora, me corregía
con amor, me enseñó que yo era una mujer y debía tener glamur y elegancia,
además era una mujer muy espiritual, muy de la iglesia católica, seguidora de
la palabra de Dios, una mujer ejemplo para mi vida” recuerda Bety Larios , que
manifiesta que Hena Maria Diaz Ardila más que una tía fue una maestra de su
vida.
Y no solo a su familia nuclear,
padres, hermanos, hijas adoptivas, sobrinos, sino a sus primos a los cuales ayudo
mucho en su vida y con su muerte dejo también
recuerdos en los corazones de las personas que le dio su mano, “son
muchos años de su ausencia y recordarla es traer buenos recuerdos a la vida,
los momentos compartidos alrededor de ella, la casa de Hena María siempre estaban
abiertas para todas aquellas personas que lo necesitaban, fue mi prima y se
convirtió en mi hermana pues amaba a mis hijos y siempre había espacio en su
casa para ellos y para mi ” así lo expresó Fé María Palomino, prima hermana de
ella.
En este mes de octubre se cumplen
10 años de su ausencia terrenal, sus
hermanos, sobrinos, hijas adoptivas, familiares y amigos extrañan, y aún, se
puede decir, lloran su ausencia, muy especialmente aquel hermano que nació el
mismo día que ella pues eran mellos, es por
eso que él aun recordando a esa hermana que siempre buscaba la unión y estaba
pendiente de todos, junto a otras personas que la amaron por su valor como gran
mujer y ser humano, este 4 de octubre de 2013 se levantarán pensando estás
palabras “Es viernes 4 de octubre de 2013, día en que se cumplen 10 años del
fallecimiento de Hena María Díaz Ardila, un aniversario luctuoso que llena de
dolor y tristeza a toda la familia, fecha en que nuestra querida hermana,
madre, tía, prima, maestra y amiga partió de esta vida a la eternidad y gracias
a su buen comportamiento en la tierra¸ goza en el cielo las glorias que tiene
reservado Dios para las almas justa, sabemos que desde ese hermoso lugar
intercede por todos sus seres queridos que todavía tenemos el privilegio de la
vida”.
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